Que no nos lo roben.

Bajas al supermercado un sábado otoñal, y percibes, porque ahí están, posando en el lineal, que han llegado los turrones. De entrada te hace gracia, sonríes e incluso lo comentas en twitter. Las marcas, cómo quieren vender….Pero de repente te has proyectado en diciembre, abrigada hasta las orejas, brindando con cada uno, adornando tu casa, has empezado a hacer nuevos planes mientras te llenabas de recuerdos. Te has ido a Estambul, has vuelto, has abierto un regalo, te asaltan momentos. ¡!Stop!!. Tan sólo a trece de octubre, unos simples turrones te han colocado, por de pronto, dos meses más tarde (y hoy los has vuelto a ver…).

Y así andamos todo el día, que aún estamos en la playa, cuando en Zara los escaparates muestran abrigos, estamos todavía felicitándonos el año, que las agencias nos venden viajes de Semana Santa. Y venga el tiempo a correr. Venga a obligarnos a vivir más deprisa de lo que ya las reuniones y marrones diarios nos marcan. ¡Stop!!

Que no nos roben el tiempo. Que nos dejen disfrutarlo. Que tenemos muchas cosas que hacer y sentir en ese instante efímero que llamamos HOY. Es nuestra molestia (porque a veces cuesta un poco) abandonar el pasado, saber relamerlo únicamente como simples recuerdos que nos hicieron llegar hasta aquí y ser como somos, es nuestra responsabilidad saber guardar en cajones, ventilar ventanas, atesorar con gratitud, moldear cada cual nuestro pretérito para poder agarrarnos a un presente que nos valga la pena vivir. Al final, es lo único que realmente es nuestro y que somos nosotros. No cuenta ya quiénes éramos hace un tiempo, sino el rostro que has visto esta mañana en el espejo.

Y que nos dejen en paz con el futuro, que éste sólo sirva quizás para puntear con expectación unos pasos que andamos en este instante, hacia alguna que otra meta, pero que no nos hagan correr hacia ella, que no nos empujen hacia un próximo devenir, porque nos entran las prisas, o los miedos, y entonces detenemos el presente, dejamos de vivirlo, nos asusta sentirlo, aún se nos hace grande. No vaya a ser que nos proyectemos en un escenario para el que todavía no estamos preparados. Que el ritmo sea nuestro.

Simplemente, disfrutemos de este otoño. Que no nos lo roben las marcas. Ni viajes al pasado. Ni la agitación por el posible mañana. Este otoño es sólo nuestro. ¿Lo vivimos?

P.D.: Y porque habla del tiempo (aunque con cierta angustia). Pero porque es una de mis canciones favoritas. Y porque el sábado estaré viéndolos en directo. Ahí va una joyita.

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