FORMENTERA en 12 FOTOS, 12 VERSOS.

 

Las imágenes, las pone la isla. Los versos, los poetas. El disfrute, fue mío.

mar

 

Y el mar sigue moviéndose. Yo busco

un tiempo mío entre dos olas,

ese mundo flexible de la orilla,

que retiene los pasos de un momento,

nada más que un momento,

entre la realidad y sus fronteras.

(El insomnio de Jovellanos: un tiempo mío entre dos olas. Luis García Montero)

faro

“Para algo más que para pasar como sombra.

Dentro de mí una luz quiere salir fuera”

(Concha Méndez)

camino

Yo voy soñando caminos

de la tarde. ¡Las colinas

doradas, los verdes pinos,

las polvorientas encinas!…

¿A dónde el camino irá?

Yo voy cantando, viajero,

a lo largo del sendero…

(de Soledades. Antonio Machado)

arbol

Hay troncos a que asisten fuerza y gracia,

Y entre el aire y las hojas buscan nido

Pájaros a la sombra de la muerte;

Hay paz contemplativa, calma entera.

(Elegía Anticipada. Luis Cernuda)

barcas

Mi táctica es

          ser franco

y saber que sos franca

y que no nos vendamos

simulacros

para que entre los dos

no haya telón

         ni abismos

(Táctica y Estrategia. Mario Bendetti)

arena

Y yo seré por siempre, reintegrado

con todo lo que escapa del recuerdo,

con todo lo que amé, con lo invertido

en sueños esperanzas y deseos.

Todo me espera allí. Cuando regrese

seré lo que ahora soy, lo que ya he sido

(De Cómo caer del agua sobre el agua. Jesús Tomé)hombre

Una vez solo es la vida.

Apúrala con calma, con hambre, enajenado,

distante a la idiotez, altivo si es preciso,

abraza la penumbra, no huyas la tristeza,

sé fiel a la lujuria, no temas la renuncia.

Apúrala en silencio,

jamás con abandono.

(Querella II. Antonio Lucas)

puesta

No hi tornis sol, murmura

un home desolat

que ara amb fúria aprèn

des d’on tornar a estimar

(Un viatge al novembre. Joan Margarit)

vinedos

Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,

y el temor de haber sido y un futuro terror…

Y el espanto seguro de estar mañana muerto,

y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que conocemos y apenas sospechamos

y la carne que tienta sus frescos racimos,

y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

¡y no saber adónde vamos,

ni de dónde venimos!…

(Lo Fatal. Rubén Darío)

casa

Nos da como vergüenza

vivir, nos da vergüenza

respirar, ver lo hermosa

que cae la tarde. Pero

por el ojo de todas las cerraduras del mundo

pasa tu llave y abre

familiar, luminosa,

y así entramos en casa

como aquel que regresa de una cita cumplida

(Eugenio del Luelmo. Que vivió y murió junto al Duero. III. Claudio Rodríguez)

costa

De la luz que entra al alma por los ojos,

los párpados velaban el reflejo;

Mas otra luz el mundo de visiones

Alumbraba por dentro

(Rima LXXVI. Gustavo Adolfo Bécquer)

mail.google.com

Nadaba yo en el mar y era muy tarde,

Justo en ese momento

en que las luces flotan como brasas

de una hoguera rendida

y en el agua se queman las preguntas.

los silencios extraños

(Primer día de vacaciones. Luis García Montero)

PD.: y de verdad, de verdad….está plagada de italianos que no callan. Mucho mejor que vayáis a Sicilia…..

SOBRE LÁMPARAS Y PUERTAS.

PD.: este post se escribió el viernes, que los domingos los lampistas no trabajan…

Hoy, después de dos meses, ya lucen las lámparas en los techos. Han estado sesenta días en una caja que, por fin, he podido romper. Y sonrío.

No, no tiene que ver con quitarme sólo tratos de en medio, ni con la luz, que ya existía. Tiene que ver con convertir este espacio en mi escondite de risas, sollozos y bailes.

Sonrío porque, poco a poco, cada vez que entro en una habitación noto que me pertenece. Empezamos a hablarnos de tú a tú, con la confianza del estar a gusto, con el respeto de unas recién presentadas.

Desconfié en un principio de esa puerta de okupa, como la ha bautizado mi primo. Dudé en coger la moto y volver por dónde había llegado. Pero ya que estoy aquí….

Semanas más tarde esa puerta me conduce, cada día, a un séptimo piso que ya es mío. Un espacio con temperatura a máximo volumen, con plantas y flores, libros. Y otros libros. Fotos, vinilos y cedés. Con sombreros de paja, ornamentos y una bici. Con armarios sin hueco pero con espejos. Y la luna. Un espacio cuyas paredes permiten distinguir las estrellas y que diferentes melodías suenen a todo lo que soy y quiero ser. Hoy.

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LA PLAZA.

Te sonreí y te dije adiós levantando la cabeza. Bueno, os dije, porque no estábamos solos, ni tampoco lo parecía. No, no vamos ahora a fantasear con un romanticismo inexistente.

No percibí que sería un momento que iba a quedarse marcado en nuestro recorrido. Pero así ha sido. Quizás porque me lo recordaste al cabo de unos meses, y sí, yo también sabía a cuándo te referías. A esos cinco minutos absurdos en los que por cierta gentileza y algo de simpatía intercambiamos un “hombre, qué tal, cómo estás? Y tú? Bueno, pasadlo muy bien”.

Hoy he vuelto a adentrarme en esa plaza, podría haber cogido la calle de la derecha o haber acortado por el boulevard de arriba, pero me he visto subiendo de nuevo esa pequeña callejuela en la que la ciudad respira con la parsimonia de una aldea, en la que el sonido va desgastándose con el bailar de cada paso.

He pasado por allí otras muchas veces, pero hoy me he encontrado con esa imagen. De la fuente no brotaba agua ni había motos aparcadas. Los comercios de alrededor ya no eran los mismos. Tampoco el tiempo era igual, entonces íbamos con bufandas y cazadoras abrochadas. No sé por qué he sentido la necesidad de pararme, de acercarme de nuevo a ese punto. Me he visto moviendo los labios, sonriendo, diciéndote adiós otra vez. Y tú reías, y a medida que tu sonrisa se hacía grande, tus ojos se convertían en dos puntos verdes pequeños, muy pequeños. Como siempre, pensaban algo, no he querido preguntarles, ya me lo contarán si tienen ganas. Tus tres arrugas en la frente también han aparecido. No, no, claro que no me fijé ese día, pero hoy sí estaban. Tenías el pelo igual de alborotado pero más corto, y menos cano. Escondías las manos en los bolsillos, como aún haces, cuando no sabes cómo dirigirlas.

No debo haber estado allí más de cinco minutos. Algunos transeúntes me han mirado, pero no le han dado importancia al hecho de que estuviera allí parada. Sin hablar, pero conversando.

Luego he seguido caminando hasta mi destino, he llegado a la terraza. Te he abrazado y te he dado un beso en esa mejilla que quiere y sufre.

De dónde vienes? me has preguntado.

De vernos.

Sólo has sonreído.

PEDRO TEIXEIRA 10, 1º 9.

Llegué de forma repentina, sin darme casi cuenta, obedeciendo a circunstancias no buscadas, de esas que sin querer ni saberlo te empujan hacia un lugar mejor. Un simple sitio físico que se convierte en un propio espacio vital.

Lo hice descendiendo algunos pisos, con la sensación de que en cada uno se iban espolvoreando los rastros de esos primeros diez u once años….esas noches reflectantes que se apagaban de madrugada al sabor de unos spaguettis y una guitarra, esas jornadas de amigas a máximo volumen, de visitas de barna sin turno de entrada, de vaivenes románticos que se diluían entre el infantilismo y la ilusión. Con cada peldaño bajado se alejaban, sin saberlo, esos días de juventud arañada, esos días en los que importaba contar cada segundo para no perder un ápice de vida.

Ya en la primera planta desembarcaron los cambios, la combinación de trabajos, el aterrizaje a situaciones laborales desconocidas. Una vez más las ganas tumbaron al desconocimiento, la inconsciencia ganó el pulso al respeto. Descalzándome los tacones y haciendo crujir el parquet frío fui sellando mi sitio, acogida por una luz agradable y reposada, por unos muebles robustos y grandes, ya míos.

Sin haber deshecho aún las cajas se colaron besos con permiso y risas sinceras que se quedaron bailando sin compás, sin encontrar un lugar seguro, su hueco valiente. Aprendí a leer los viernes por la noche, a oler el café sin prisas, incluso a decirle adiós. Continuaron las buenas costumbres, ahora ya con otro ritmo, ahora ya con forma específica. Pusimos paneles para proteger una intimidad que poco a poco decidió desnudarse y comenzar a batallar para entenderse a sí misma. Colgamos lámparas, cuadros y fotos, añadí letras para formar palabras, algunas a la venta, otras sólo para escribirlas, escucharlas, sentirlas. Decoré con mis reliquias y hasta con las preciadas máquinas. Celebramos fiestas, dejamos volar globos con deseos, fuimos rock stars y brindamos muchas veces. Se acomodó el insomnio, aparecieron proyectos nuevos, me hice socióloga, se consolidaron amistades que me empujaron hacia otras formas de ver la vida. Entraron y salieron nombres, cayeron lágrimas a las que una misma aprendió a darles respuesta sin necesidad de mirar al de enfrente. Muchas sonrisas, infinitas ilusiones.

Después de cuatro años ha sido ruido el que me ha obligado a hacer las maletas. Hoy ya sé que es sólo una excusa, que tocaba irse. Conmigo se transportan algunos de esos muebles, muchos recuerdos, todas las experiencias. Sin ello no hubiera podido llegar a estas nuevas alturas, a vivir lo acontecido.

Veremos cómo oteamos la vida desde aquí arriba. Cómo la aprendemos. Cómo la disfrutamos.

PD.: Pablo Neruda – Soneto XCVII
Hay que volar en este tiempo, a dónde?
Sin alas, sin avión, volar sin duda:
ya los pasos pasaron sin remedio,
no elevaron los pies del pasajero.
Hay que volar a cada instante como
las águilas, las moscas y los días,
hay que vencer los ojos de Saturno
y establecer allí nuevas campanas.
Ya no bastan zapatos ni caminos,
ya no sirve la tierra a los errantes,
ya cruzaron la noche las raíces,
y tú aparecerás en otra estrella
determinadamente transitoria
convertida por fin en amapola.

NO SÓLO PASA EN LAS PELÍCULAS…

(porque pasó ayer….)

Su cara se ilumina cuando nos lo cuenta, se aparta el flequillo y observamos unos ojos bulliciosos, que respiran emoción. Mientras, hace mover una melena que, para algunos, estaría al límite de lo que corresponde para su edad.

Me prepara el desayuno cada mañana, y me abraza. No os penséis que se lo cuento mucho a mis amigas, porque me miran un poco así….

Y sonreímos absortas, dispuestas a escuchar cada capítulo de una historia que tiene tintes de película.

Ella acaba de jubilarse, tiene 60 años y, hasta hace unos pocos meses, vivía en un pueblo cerca de Barcelona. Se ha trasladado a Madrid. Por amor, con la fuerza de sus cuatro letras. Nos explica, combinando catalán con castellano, que hace un par de años que sale con un señor de la capital, sí, con un adulto mayor, o como queramos llamar ahora a las personas que han vivido (si por vivir entendemos que corra el calendario) ya más de lo que ahora les queda.

Creo que está siendo la vez que más enamorada estoy. Ni con el padre de mis hijos, ni con otras historias que he tenido desde que me separé. Además ahora es mejor, lo vivo todo con más experiencia.

En los últimos tiempos diferentes circunstancias le han obligado a romper rutinas, desprenderse de un pasado, recolocar sentimientos, y en medio de una voraz vorágine emocional, apareció él.

Me lo presentó un amigo, empezó ayudándome con temas de papeles que tenía que resolver, aconsejándome…Nos dimos cuenta los dos que había algo.

Se alarga la falda del vestido, un traje oscuro que mantiene con juventud y respeto los años que tiene. Se ríe de forma constante, con ese descaro que tiene la felicidad cuando quiere contagiarse.

He estado nerviosa, a momentos he pensado que esto no iba a salir bien, pero…hay que intentarlo, no?

Le pregunto cómo se siente en la capital, y nos cuenta que echa de menos a su hija y a sus amigas, y a una hermana. Que la idea es ir yendo de forma periódica a su casa de allí. Para ver el mar, y controlar las plantas.

Yo lo achucho mucho. Porque soy muy cariñosa. Él dice que él más, pero no…a mí me gusta darle abrazos, y él se deja….

Le decimos que le va a encantar Madrid, que disfrutará mucho. Que esta ciudad es una buena aliada para recién llegados.

Aquí hacemos muchas cosas, vamos al teatro, salimos. Estoy aprendiendo a moverme en metro. Son muchas experiencias nuevas.

Y vuelvo en moto sonriendo, y pensando que quizás, Cuando menos te lo esperas no era sólo una película de cine. Que al final, la realidad existe y es para valientes, y que la valentía, sin duda, no tiene edad.

PD.: Gracias mYmO por haberme dado la oportunidad (casual) de conocerla.

El Parque.

Se sentó. Quizá fuera el mismo banco. No lo recordaba. La tarde era desagradecida y no había nadie. Nadie paseando perros. Nadie cruzando.

Aquella noche tampoco. Aquella noche solo la luna había sido cómplice. Mírala. ¿Nos sentamos un rato? Y se habían desplomado entrelazando sus manos, dejando escapar unos besos prudentes por sus nucas tímidas, ya algo ebrias. Me gusta más cuando parece la de Las Mil y Una Noches, es más de uno mismo, ¿no crees? Sí, a mí también. Sonrieron. Ese día era llena.

Se tapó mejor con la bufanda, que oprimía con autoridad sus labios y borraba el carmín con cada leve movimiento. Miró hacia arriba. Las nubes se empujaban sin forma ni cortesía, su pelo andaba alborotado. Sin consciencia esparció la tierra con el pie, el ruido le hizo zarandear la cabeza, sin fuerza, buscando otro punto donde apoyar su mirada. Un balcón. Una rama. Rehizo sin pestañear el cuadrado con detalle, imaginándose cada mañana subiendo cualquiera de esas persianas que ahora franqueaban la intimidad del lugar.

Es como si estuviéramos en París, ¿verdad? Oh là là. ¿Querrás que vayamos? ¿Al de verdad? La abrazó con delicadeza, acercando su oído hacia su pecho, huidizo, voluptuoso. ¿Estoy oyendo un sí? Bueno, con una casa aquí yo me conformaría. Rieron.

Dio vueltas al anillo, haciéndolo rodar con cada nota que sonaba en su cabeza. Esa melodía entraba en escena siempre sin permiso, sin estar nunca segura de querer darle paso. La tarareó bajito. Sonó un whatsapp. Lo leyó y siguió cantando hasta acabar la letra. Tecleó la respuesta de forma rápida. Voy, no tardo ya nada.

PD.: Creo que fue Robin Lane Fox el que preguntó en su clase de Oxford para qué servía un jardín y se encontró con la respuesta maravillosa de un alumno: para besarse. La vida transcurre en lugares y nuestro oficio no puede evitar que esos lugares se asocien a las experiencias personales de cada uno. (Blitz. David Trueba)

BENDITO ÉL.

Esto pasó ayer. Sábado 9:30 de la mañana. Con un poco de frío me sitúo con la maleta, el ordenador, el bolso (séase, algo cargada) a esperar el 27 para bajar a Atocha. Voy con el tiempo más o menos justo para llegar al AVE. Subo en el autobús y como se me ha gastado el bono, hago acto de pagar un con un billete de 10 euros.

El señor conductor, algo yo creo malhumorado por tener que trabajar en sábado, o quién sabe, quizás había tenido insomnio como yo y no estaba del todo de buenhumor (no era mi caso), me contesta que NO. Así con mala cara y con talante de pegarme la bronca. Que con ese billete NO_O (cada vez sonando más alto). Que además a esas horas de la mañana por supuesto no tiene cambio. Una empieza a agobiarse, rebusco en el bolso y no…no tengo suelto para un euro y medio. La cara de pena se me pone sola, agobio porque me toca bajarme en la siguiente parada, y o bien buscar cambio, y si hay tiempo coger otro bus, o parar un taxi y se acabó (cosa que me producía un poco de rabia porque para eso habría podido apurar un poco más el despertador).

Pero de repente oigo un algo….no sé muy bien qué….un simple susurro…. Me giro y un hombre sentado en los primeros asientos (debían estar todos los viajeros entretenidos cual espectadores de un sktech bastante malo) me enseña dos billetes de cinco que saca de su cartera.
El hombre era indio, o quizás pakistaní. O a saber. De tez morena, flequillo no del todo limpio. Con dientes gastados y camisa de los años setenta.

Le doy las gracias. Seguro que no le importa?. Más gracias. Me sonríe. Pago (obvio ponerle gesto digno al conductor, felices los felices…).

Le vuelvo a dar las gracias al pasar delante suyo con mis trastos. Me vuelve a sonreír.

Y nos preguntamos qué hacen aquí?

Pues por de pronto, AYUDARNOS.

 

PD.: en mi lista de las mejores cosas del día, esto se llevó sin duda el número uno del ranking.

OPORTO en 13

(Algunas, como os daréis cuenta, tienen filtros, no por mejorarlas, sino porque así se visualizaron en mí…)

1)

IMG_4356…también es cierto, si eso le sirve de consuelo, que si antes de cada acción pudiésemos prever todas sus consecuencias, nos pusiésemos a pensar en ella seriamente, primero las consecuencias inmediatas, después las probables, más tarde las posibles, luego las imaginables, no llegaríamos siquiera a movernos de donde el primer pensamiento nos hubiera hecho detenernos.  (Ensayo sobre la ceguera. José Saramago).

 2)

DSCF7334Borrar la pizarra entera de un día para otro, ser nuevo con cada madrugada, en una revirginidad perpetua de la emoción: esto, y solo esto, vale la pena ser o tener, para ser o tener lo que imperfectamente somos.  (Libro del desasosiego. Fernando Pessoa)

3)

IMG_4317Adiós, voy a meterme dentro de un balde, cabeza abajo, a ver si me descansa el espíritu. Esto es lo que hacen todo los grandes hombres –siempre que tengan- 1º espíritu, 2º cabeza, 3º balde en el que metre la cabeza. (Cartas de Amor. Fernado Pessoa)

 4)

IMG_4398No encontró respuesta, las respuestas no llegan siempre cuando una las necesita, muchas veces ocurre que quedarse esperando es la única respuesta posible. (Ensayo sobre la ceguera. José Saramago).

5)

IMG_4412Quien verdaderamente ama no escribe cartas que parecen requerimientos notariales. El amor no estudia tanto las cosas ni trata a los demás como a reos a los que hay que “apretar las tuercas” (Cartas de Amor. Fernado Pessoa)

6)

IMG_4312¿Quién de nosotros puede decir, volviéndose en el camino del que no hay regreso, que lo ha seguido como debía haberlo seguido? (Libro del desasosiego. Fernando Pessoa)

7)

IMG_4407…una persona que busca a otra persona sólo porque ha comprendido que la vida no tiene nada más importante que pedir a un ser humano. (Los premios Nobel de Literatura toman la palabra. Discurso de José Saramago)

8)

DSCF7306(el edificio blanco es la librería Lello e Irmao) 

…Usted es escritor, tiene, como dijo hace poco, la obligación de conocer las palabras, sabe que los adjetivos no sirven de nada, si una persona mata a otra, por ejemplo, sería mejor enunciarlo así y confiar que el horror del acto, por sí solo, fuese tan impactante que nos liberase de decir que fue horrible,…(Ensayo sobre la ceguera. José Saramago).

 

9)

IMG_4372No: cada uno veía las cosas exactamente tal como habían pasado, cada uno las veía con idéntico criterio, pero cada uno veía una cosa diferente, y cada uno, por lo tanto, tenía razón.  Me quedé confuso con esta doble existencia de la verdad. (Libro del desasosiego. Fernando Pessoa)

10)

IMG_4290Hoy he andado todo el día a monte, sin punto fijo donde quedarme; es decir, he estado yendo del Martinho da Arcada al Martinhode L. De Camoes, y vuelta a empezar todo el día. Esto es muy agotador (además de caro) para quien ha perdido ya la costumbre, y por tanto el placer, de andar haciendo vida de café. (Cartas de Amor. Fernado Pessoa)

 11)

DSCF7330Las cosas más simples, realmente simples, esas que no hay nada que pueda hacer semisimples, me las hace complejas el yo vivirlas. (Libro del desasosiego. Fernando Pessoa)

12)

IMG_4380 Ahora soy capaz de ver con claridad quiénes fueron mis maestros de vida, los que más intensamente me enseñaron el duro oficio de vivir. (Los premios Nobel de Literatura toman la palabra. Discurso de José Saramago)

13)

IMG_4388Mis horas más felices son aquellas en las que no pienso en nada, no quiero nada, ni si quiera sueño, perdido en un torpor de vegetal errático, de mero musgo que creciera en la superficie de la vida. Disfruto sin amargura de la conciencia absurda de no ser nada, del sabor previo de la muerte y del apagamiento. (Libro del desasosiego. Fernando Pessoa)

PD.: y la última…ya visualizando Madrid, y diciendo adiós a los autores portugueses…

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La altitud “reduce todas las cosas a sus proporciones relativas, y a la Verdad”. Se esfuman las cuitas, los remordimientos, las aversiones: ” con qué facilidad se disipan la indiferencia, el desprecio, la desmemoria…y surge el perdón”. Félix Tournachon. (Niveles de vida. Julian Barnes)

LA CEBRA

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Pero siguió preguntándole a la cebra,

y aprendió a ser, uno en cada instante.

Hoy así, y de aquella manera.

Aprendió a sentir cada una de las melodías que atomizaban la vida,

melodías que,  con cada respuesta,

ya tenían otro ritmo…

 

PD.: Nadie está exactamente en su sitio y más vale así, una adecuación estricta sería insoportable. (Autorretrato con Radiador.  C. Bobin)

MIRADAS

Lo ve allí arriba. Se aguanta en el atril con una mano, fina y arrugada, con la otra, sin saber demasiado cómo, intenta ajustar el micro. El bastón se lo ha dado a la azafata una vez ha conseguido llegar.
Con el dedo índice empuja las gafas, con lentitud, y luego, sin darse cuenta, se arrastra el pelo, ya débil, ya blanco, hacia atrás. Ella sonríe…pero hasta en este momento??… Con cada caricia a tu cabello, añades una cana, no lo ves??
Él se mantiene erguido, venciendo a esos hombros que, desde hace años, transitan las horas desplomados hacia delante.

Antes de hablar la busca. Ella le guiña un ojo. Tú pue_des le grita en silencio.
Empieza el discurso. Ella aprieta sus puños y lo va repitiendo, muy bajito.
Le sigue favoreciendo el verde en la corbata. Que sí, que así resaltan más tus ojos.
La sala permanece atenta a esa voz serena, algo trémula, que va avanzando. Da las gracias, hace un recorrido rápido por su obra, cuenta de sus inicios. Para. Respira. Continua.
Vuelve a buscar su mirada. Ella le sonríe y asiente con la cabeza.

Ha perdido peso en los últimos meses y no recuerda desde cuándo anda regalando altura, pero se le sigue asemejando a ese actor, tan elegante, tan apuesto. Igual que el primer día que lo conoció, no, si ya, que no es el actor más guapo, pero es tan atractivo, solía decirles a sus amigas.
La sala aplaude. Se levantan. Ella se ayuda en una de sus hijas para también ponerse en pie. Él, indefenso, se agarra ahora con más fuerza al atril, ahora con las dos manos, finas y arrugadas. Sonríe, apretando muy fuerte los labios y mientras, una lágrima viaja por su mejilla.

La mira. Ella aplaude muy fuerte y mantiene, sin pestañear, sus ojos en él. Ríe. También llora. Y vuelve a hablarle, de nuevo, en silencio.

Mª Eugenia.

PD.: Hay domingos que amaneces con unas melodías que te llevan a otros sitios.  GRACIAS!!