LAS SIETE.

Nadie sabía cómo lograban escalar hasta esos cables, cómo se aposentaban y, mucho más complicado, cómo se mantenían en equilibrio a lo largo de las horas. Ni cómo, de vez en cuando, conseguían girarse si les molestaba el sol.

Cuando la ciudad decidía invitar al . . . → Read More: LAS SIETE.

RINONECA.

La encuentras cerca del mar. Pidiendo paso entre las rocas, o rociando vida a los kilómetros de arena. Si la sacas de allí, sólo puedes alimentarla con agua salada.

Sus hojas, que crecen desgarbadas y ágiles, lucen un abanico de verdes y azules. Cuando la brisa las balancea, puedes imaginarte olas que llegan . . . → Read More: RINONECA.

LA PLAZA.

Te sonreí y te dije adiós levantando la cabeza. Bueno, os dije, porque no estábamos solos, ni tampoco lo parecía. No, no vamos ahora a fantasear con un romanticismo inexistente.

No percibí que sería un momento que iba a quedarse marcado en nuestro recorrido. Pero así ha sido. Quizás porque me lo recordaste . . . → Read More: LA PLAZA.

El Parque.

Se sentó. Quizá fuera el mismo banco. No lo recordaba. La tarde era desagradecida y no había nadie. Nadie paseando perros. Nadie cruzando.

Aquella noche tampoco. Aquella noche solo la luna había sido cómplice. Mírala. ¿Nos sentamos un rato? Y se habían desplomado entrelazando sus manos, dejando escapar unos besos prudentes por sus . . . → Read More: El Parque.

MIRADAS

Lo ve allí arriba. Se aguanta en el atril con una mano, fina y arrugada, con la otra, sin saber demasiado cómo, intenta ajustar el micro. El bastón se lo ha dado a la azafata una vez ha conseguido llegar. Con el dedo índice empuja las gafas, con lentitud, y . . . → Read More: MIRADAS

SIN VOZ

Sin voz suficiente para susurrarte, para dejar fugarse esos te quieros ahorcados por el pánico, yacidos sin orden en la cárcel del sosiego. Sin voz para darte un gracias transparente desde ese incendio que ahora es mi estómago, mejor desfigurado entre otras palabras, otros signos, otros gestos que no patalee, que no comprometa. . . . → Read More: SIN VOZ

REFUGIO

Marcaba las 10:15. Movió de nuevo la cucharita dentro de la taza, pequeña y descascarillada. Volvió a revisar el móvil, aprovechó para cubrir su cuello con el pareo y colocarse la melena hacia un lado, alborotada y algo quemada por el sol. Un rizo buscaba susurrarle sin permiso.

. . . → Read More: REFUGIO

OLIVOS

Dejaron el mar atrás. Se despidieron de los tonos cálidos en los se habían amparado durante quince días, de las olas rabiosas sobre las que habían saltado agarrados de la mano, sin poder vencerlas. El sudor caía por sus cuellos al subir al coche, bajaron . . . → Read More: OLIVOS

LA ESTANTERÍA

A pesar de que su vista no le permitía leer con facilidad el título, no le costó encontrarlo. Sabía que era el número cinco por la derecha de la estantería de los favoritos, además, con sólo palparlo podía reconocerlo, tapas blandas y resbaladizas, una edición básicamente en negro, con recortes dentro de entrevistas . . . → Read More: LA ESTANTERÍA

EN VOZ ALTA

Desconozco si llegaste a amarme, desconfío de si fuiste capaz de danzar sin partitura en ese espacio donde con recelo me acomodaste, ese espacio en el que permitíamos con cautela que nuestras respiraciones conversaran con un único eco, en el que permitíamos que nuestros cuerpos llegaran a erosionarse por la . . . → Read More: EN VOZ ALTA