NO SÓLO PASA EN LAS PELÍCULAS…

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(porque pasó ayer….)

Su cara se ilumina cuando nos lo cuenta, se aparta el flequillo y observamos unos ojos bulliciosos, que respiran emoción. Mientras, hace mover una melena que, para algunos, estaría al límite de lo que corresponde para su edad.

Me prepara el desayuno cada mañana, y me abraza. No os penséis que se lo cuento mucho a mis amigas, porque me miran un poco así….

Y sonreímos absortas, dispuestas a escuchar cada capítulo de una historia que tiene tintes de película.

Ella acaba de jubilarse, tiene 60 años y, hasta hace unos pocos meses, vivía en un pueblo cerca de Barcelona. Se ha trasladado a Madrid. Por amor, con la fuerza de sus cuatro letras. Nos explica, combinando catalán con castellano, que hace un par de años que sale con un señor de la capital, sí, con un adulto mayor, o como queramos llamar ahora a las personas que han vivido (si por vivir entendemos que corra el calendario) ya más de lo que ahora les queda.

Creo que está siendo la vez que más enamorada estoy. Ni con el padre de mis hijos, ni con otras historias que he tenido desde que me separé. Además ahora es mejor, lo vivo todo con más experiencia.

En los últimos tiempos diferentes circunstancias le han obligado a romper rutinas, desprenderse de un pasado, recolocar sentimientos, y en medio de una voraz vorágine emocional, apareció él.

Me lo presentó un amigo, empezó ayudándome con temas de papeles que tenía que resolver, aconsejándome…Nos dimos cuenta los dos que había algo.

Se alarga la falda del vestido, un traje oscuro que mantiene con juventud y respeto los años que tiene. Se ríe de forma constante, con ese descaro que tiene la felicidad cuando quiere contagiarse.

He estado nerviosa, a momentos he pensado que esto no iba a salir bien, pero…hay que intentarlo, no?

Le pregunto cómo se siente en la capital, y nos cuenta que echa de menos a su hija y a sus amigas, y a una hermana. Que la idea es ir yendo de forma periódica a su casa de allí. Para ver el mar, y controlar las plantas.

Yo lo achucho mucho. Porque soy muy cariñosa. Él dice que él más, pero no…a mí me gusta darle abrazos, y él se deja….

Le decimos que le va a encantar Madrid, que disfrutará mucho. Que esta ciudad es una buena aliada para recién llegados.

Aquí hacemos muchas cosas, vamos al teatro, salimos. Estoy aprendiendo a moverme en metro. Son muchas experiencias nuevas.

Y vuelvo en moto sonriendo, y pensando que quizás, Cuando menos te lo esperas no era sólo una película de cine. Que al final, la realidad existe y es para valientes, y que la valentía, sin duda, no tiene edad.

PD.: Gracias mYmO por haberme dado la oportunidad (casual) de conocerla.

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