Un poco más de nosotros mismos.

La vida, ese recorrido al que cuesta poner título, que etiquetamos con canciones según estados de ánimo porque cualquier adjetivo se configura escaso, de vez en cuando nos obliga a ser un poco más nosotros. Así, sin preguntárnoslo, así, cogiéndonos despistados. Un nosotros que desconocíamos, un nosotros que asumimos por fuerza mayor. Tal vez (porque no ocurre siempre), un tiempo antes, siempre corto para nuestra conciencia, habrá tenido la gentileza de avisarnos, pero enfrascados en nuestra rutina, cómodos en esa estúpida zona de confort, habremos dado la espalda a las alertas, habremos despreciado los primeros síntomas, para de repente, vernos abocados al susto, al descontrol. A partir de ahí, sólo nos quedará dar pasos.

Los primeros suelen ser agresivos, o envueltos en lamentos, a veces llenos de terror, normalmente ininteligibles, incluso tan lentos que ni los notamos. Pero a un paso siempre le sigue otro, y con decisión o sin ella, nos adentramos en una nueva esfera. En el durante, amigos nos hacen compañía, nuevos personajes se aposentan para siempre, o simplemente se hacen hueco durante una pincelada para quedar luego en el recuerdo, los de siempre buscan cómo facilitarnos la dirección, consejos y puntos de vista, asentiremos sin obedecer, el recorrido es sólo nuestro, acercándonos con temblor allí donde no estaba previsto. En el durante, donde tampoco sirve acelerar, a ratos somos capaces de elegir por qué esquina queremos girar, a ratos, sólo la inercia es capaz de ser guía. Retrocedemos o paramos, nos encogemos, idealizamos pasados, nos aferramos a aquello que ya no es.

Pero de pronto, porque lo progresivo nunca es perceptible, empezamos a sentir que tomamos de nuevo la riendas, que volvemos a estar a gusto, que nuestras risas vuelven a salir de dentro, desconocemos si será por un breve o largo tiempo, quizás empezamos a acostumbrarnos a que la vida nos empuje cuando ella decide, quizás, incluso, descubrimos que somos nosotros mismos quienes la estábamos increpando, quienes estábamos pidiendo a gritos que nos abriera paso, quienes necesitábamos conocer ese poquito más de nosotros mismos…


P.D.: dedicado a ti, porque quizás no ha sido casualidad que tuvieras que estrenar zapatos…

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