¿Y tú qué quieres?

Pues a veces no lo sabes. No pasa nada, tómate tu tiempo y acláralo. Pero a veces se te olvida, y ahí empezamos a tener un problema, porque entonces, los hechos empiezan a tergiversarse, porque aquello de lo que te quejabas, o simplemente aquello que sólo forzaba una sonrisa sin luz, queda en una penumbra muda. Entonces empieza el maquillaje, cubriéndote de tanto colorete que consigues ver otra historia en el espejo, el miedo a que la situación (sí, esa situación que no te satisface, pero sobre la que has aprendido a deslizarte con caídas que cicatrizan cada vez más rápido) cambie se apodera de uno, y entonces decides (sí, decides, porque no actuando has escogido) que tu vida no aspire a máximos, se quede en raídos mínimos. Es tan fácil como idealizar esos momentos que han sido buenos, o quizás que sólo deseaste que fueran buenos porque buscabas esa ilusión….aún así, compramos que los hubo, incluso que fueron muchos, pero ya no suficientes. Y ahora sí lo sabes, y no es fácil, y no tienes ganas, ni coraje.

Claro, por supuesto, hay que ponerse en la piel de la otra parte, hay que interpretar todas esas actuaciones que te están llevando por ese manido camino de la amargura, a estas alturas las mochilas de cada uno son taaaaaaaaaan pesadas…y además la empatía está de moda, suena armónica, y suma en positivo. Parece ser que el término viene de dos vocablos griegos que significan: en el interior de, y sufrimiento, de lo que se sufre. Así que claro, hay que comprender lo que acontece al otro, pero al final acabas sufriendo tú. ¿Ése es el juego? Porque no parece muy divertido.

Se abre la fase del “y si hubiera….”. El abanico de lo que no hiciste, o de lo que no hubieras tenido que es más grande que los que lucía Loco Mia. Porque el pánico te ha invadido, y estás aturdid@, así que es la hora de la fusta. De refilón empiezan a hablarte las caras de tus amigos, que te confirman que no, que no te engañes, que aunque parte de culpa (¿culpa? con responsabilidad nos basta) fuera tuya, por muchos y si hubiera nada iba a cambiar, es lo que hay. Las cesiones ya duelen, y los límites son tu responsabilidad.

Quizás es más útil saber soltar la historia, optar por crecer con ella, por cerrarla con el alma tranquila, porque dentro de un tiempo, si tú quieres, será sólo una más (a lo mejor con mayúsculas, pero ya conjugada en pasado). Nos quedamos con lo bueno, que lo hubo, pero persigamos esos máximos. Créete que existen, sobre todo, y sin que suene a anuncio…..Porque Tú Lo Vales…Y sí, ocúpate rápido de liberar tu mochila, porque ahora  está un poco más cargada.

Sí, no es fácil, pero la pregunta es simple y la respuesta sólo tuya:  ¿Y tú, qué quieres?  De eso, no te olvides.

P.D.: Lo sé, se escribe rápido cuando eres esa cara amiga que está escuchando. Así que cuando yo lo necesite, que serán una y mil veces más, no gastéis palabras, sólo mandadme a este post :-))))


4 comentarios sobre ¿Y tú qué quieres?

  • You

    Has descrito muy bien una situación/emoción muy complicada … tan complicada como que podría ser mucho más sencillo, pero más sencillo requiere más responsabilidad y compromiso … y a estas alturas de la treintena, de los complejos de Peter Pan y otros traumas que van en la mochila, huímos de las palabras responsabilidad y compromiso … y al final de lo que huímos es de nosotros mismos.
    Una vez más gracias por tus sabios y sensatos escritos. Besos

  • Pita

    You, de sabios nada….de sensatos….mmmmm…. :-)))) Gracias por tu reflexión también, estoy de acuerdo, compromiso suena demasiado, y la responsabilidad es la del otro….pero también la de uno mismo, para decidir qué quiere, y buscarlo, y ser fuerte para darse cuenta que no hay que conformarse con miguitas…..que uno tiene que apostar, jugar y ganar todas las veces q. haga falta para conseguir lo q. uno quiere….eso no hay q. rebajarlo….ni olvidarlo….

  • Montse

    Cuidado con lo que deseas, porque los deseos se convierten en realidad… Y entonces, cuando te has olvidado de que lo habías pedido, vas a Dios y le dices que se ha equivocado..

  • Pita

    Yo creo q. no sólo por desear las cosas se convierten en realidad….hay que poner esfuerzo para conseguirlas…..así que es importante saber lo q. uno quiere, para concentrar sus energías en ello, y no desperdiciarlas en otras cosas……Que te puedes equivocar….sí……..pero tendrás entonces q. solucionarlo tú mismo…..y volver a pensar si es eso lo q. quieres, y si es que no lo es…..pues a por otra cosa….y a empezar, q. no pasa nada….
    Gracias Montse!!

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