Feliz Verano….

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A pesar de que según los astros, el 21 de junio empieza el verano, durante muchos años de mi vida, para mí la fecha era el 23. Con nervios recogíamos las notas, como solía haber suerte, íbamos a comprar una Barbie como premio, cargábamos el Ford Fiesta…y llegábamos a “los apartamentos”. En unas horas estrenaríamos vestido, tiraríamos petardos y, colándonos en la verbena de los padres, celebraríamos Sant Joan….Con el tiempo, cambiaríamos los cohetes por copas, suplicaríamos alargar la hora de vuelta, y las “congas” alrededor de la piscina se suplantarían por una música pop que daba paso a los primeros flirteos en los sobrestimados chiringuitos…El 23 de junio nos llenábamos de  expectativas e inaugurábamos semanas y semanas de despreocupación, donde la rutina se convertía en placentera, y los horarios se desdibujaban alejando el horizonte del regreso.

Sin apenas darnos cuenta y sin posibilidad de frenarlo, nos fuimos haciendo adultos, y con ello, hemos dejado de saber cuándo empieza nuestro verano… quizás es con la fecha de las merecidas vacaciones, o del ambicionado viaje…o con la primera cerveza que inaugura las terrazas de Madrid, o con el primer baño en Sitges. Nos hemos hecho adultos, el verano se ha vuelto corto y las expectativas estivales ya no fluyen, sino que se imponen como solución a esos problemas del invierno que nos recubren con infinidad de arduas capas, de las que desvestirnos ante el ansiado estío se convierte en reto obligatorio. El verano llega con glotonería, como utópica suspensión para olvidar aquello que acabará volviendo si no se ha resuelto, como un tiempo para regenerarse, con la esperanza de que pasen cosas cuando quizás es mejor que coloquemos cosas, con muchas risas, y muchas ganas, pero con reloj en mano porque sin habernos despedido aún de todos, ya estamos volviendo a encontrarnos, porque teníamos tantas ganas, que de repente las puestas de sol, los paseos en la playa, los mojitos de sobremesa que capturan la noche, las charlas inagotables en las que por fin la cara sustituye al móvil, las caricias y algunos besos,  los libros en la hamaca y las guías subrayadas, el desgastar tiempo, y otra vez las muchas risas, se convierten  de pronto en sucesos y relatos ya simplemente narrados.

Pero este 23 de junio  empezó mi verano.  De nuevo estaba en el Ford Fiesta, esta vez en un modelo más nuevo, que seguía siendo de mi madre, pero era yo misma al volante. El vestido para estrenar lucía en la maleta, y aún sin premio por las notas, estaban aprobadas.  Este 23 de junio me invadía esa sensación de que empezaban semanas y semanas… En los últimos años, tensiones laborales o llantos sentimentales se habían encargado de empañar mis veranos y de exigir a las eso_sí_siempre_divertidas vacaciones comprimir hasta el último minuto, porque desconexión o salvación eran requisitos fundamentales del periodo estival. Este 23 de junio empezaron a fluir las expectativas, unas expectativas a las que no se exigían soluciones, sólo disfrute y paladear el tiempo. Quizás es que el invierno había sido  muy bueno, y había dejado  que el verano simplemente encontrara su hueco….Quizás es que nos hemos hecho aún más adultos….y sabemos que las soluciones no dependen de los treinta grados ni de que los días sean más largos, sino de que nademos a corriente o a contracorriente, según nos pida el cuerpo, según pongamos ganas a ver cómo el sol sale, o a ver cómo se pone.

Feliz Verano!!!

P.D.: leía hace unos días la palabra HOLGAR, que en castellano antiguo significa descansar y divertirse….me gustó. Holgaremos en vacaciones…..eso sí, al ritmo de samba y de caipirinhas…….

2 comments to Feliz Verano….

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