Patti Smith, la “Heroína” inmortal.

Nadie la definiría como Guapa, aunque ayer se lo vitorearon varias veces. ¡!ReGuapa!!, incluso. Será que con ella se cumple aquello de que la belleza está en el interior, y dado que su interior tiene profundidad para sumergirnos y quedarnos sin oxígeno, Patti Smith nos encandiló ayer con una hermosura turbadora.

Y sí, Patti podría ser un nombre fifi, pero si el apellido es Smith, quien se nos presenta es una mujer con aire viril que se lleva por delante, o tendríamos que matizar, se lleva consigo, a quien se encuentre. Sus dulces movimientos de caderas y de brazos, respirando la feminidad de la que ella siempre ha querido escapar, la levitan, cerrando sus ojos, hasta un mundo al que sólo ella llega, y al que nos concede acercarnos durante un rato. Pero, de forma súbita, todo se tambalea cuando inclinaciones bruscas dan paso al aliens que la posee, que le provoca lanzar escupitajos y vomitar toda esa fuerza interior que a través de la música y la poesía nos quiere trasladar.

La actuación de Patti Smith consiguió ayer colmar mi curiosidad. Tenía yo un año cuando esta neoyorkina de adopción lanzaba su mítico Horses. Desde entonces, se ha configurado como referente de la rebeldía musical, y a pesar de haber dicho adiós a los excesos y a las acrobacias en el escenario, ayer pude comprender la leyenda de su título.

Apareció con vaqueros, botas y una camiseta de la selección española, con el 9 de Torres, por eso, quizás, de hacer un guiño a aquellos que no siempre están en el candelero, pero que luchan por estarlo. Y eso nos repite una y otra vez, el espíritu de combate, puño en alto canción tras canción, calentando el ambiente para que, al final, nos impregnemos de ese PEOPLE HAVE THE POWER, y nos creamos sus gritos de que el futuro somos nosotros, y que hay que ponerse a actuar ya. Aunque de entrada, lo que nos pusimos fue a cantar. El público, que llenó el recinto de Puerta del Ángel, consciente de que BECAUSE THE NIGHT, era that night, aprovechó cada segundo con la diosa del punk lírico. Y los coros, cada vez más esdrújulos, consiguieron que el GLORIA se oyera hasta el infinito, un infinito al que nos hizo invocar para recordar a nuestros muertos que, allí donde estén, ayer vivieron para bailar con nosotros el PEOPLE WHO DIED.

Y tras la vestimenta de La Roja, lució una camiseta con calavera, pero americana incluida. Una vez más, el toque desgarrador matizado por la elegancia de una Lady de las notas. Y se acordó de Bolaño, de Santiago y su Camino, del Guernica, y nos contó su diálogo con la estatua de Lorca. Parece ser que la diosa entabla conversación con cualquier espíritu que le parece interesante. Y ayer, se lo parecimos todos. Patti cantó, pero recitó y habló. Rió, y nos hizo reír. Patti Smith se ganó ese !!ReGuapa!!, por llevarnos con ella a su mundo activista. Un mundo donde la música es el arma, donde nos exige cambiar misiles y balas por guitarras y tonos, en el que hay que salir a la calle para festejar que “You are Champions of the World”, pero sobre todo, para reivindicar. Patti ya no se cae por el escenario, pero acabó rompiendo las cuerdas de su guitarra, porque para avanzar hay que “partir” lo establecido, como ella ha hecho a lo largo de sus 64 años de vida.

No sé si Jesús murió o no por sus pecados, pero lo que tengo claro es que no dudará en perdonárselos. Porque Patti Smith, como Heroína del Rock y la poesía, se merece la inmortalidad.

P.D.: ya tengo en mis manos su primer libro de prosa, “Éramos unos niños”, dedicado a su amistad con el fotógrafo Mapplethorpe, y a esos años setenta en Nueva York. Cuando lo acabe, volveremos a hablar de ella.

P.D.: a Patti le agradezco el “conocerla”, a Javier, el haber podido hacerlo.

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