Madrid en Navidad….sin sentido del ridículo

Hace diez años pasé mis primeras Navidades en Madrid. Iluminación, juerga, compras, muchedumbre……todo lo habitual en estas fechas. Al margen de la emoción de “la primera vez”, y del elevado número de cañas y copas (en lo que nunca otra ciudad podrá ganar a la capital), nada me parecía demasiado diferente a lo que había vivido antes en Barcelona, o en ciudades como Nueva York, París o Milán al llegar diciembre. Pero mi sorpresa fue cuando, como buena turista, decidí adentrarme en los alrededores de la Plaza Mayor con la intención de ver los puestos de pesebres, la Santa Llúcia cañí.

Ya en las proximidades de Gran Vía, comencé a vislumbrar todo tipo de personajes con gadgets en la cabeza. No importaba el sexo, ni la edad, ni los modelos de ropa…niños en cochecitos, adolescentes abrigados y cogidos de la mano, señores con barriga comentando el fútbol, o señoras de peluquería con bolsas en la mano. Todos, absolutamente todos, entre codazos y risas de ambiente, compartían looks de pelucas fosforitas y de estrafalarios sombreros navideños, configurando una novedosa moda para la época. Y ciertamente, me asombró. No exactamente por pensar que se estaban erigiendo en posibles modelos para la futura portada de Vogue, sino por la ausencia del sentido del ridículo que compartían cientos de personas que pasaban por Madrid. No era exactamente el típico espíritu navideño lo que invadía el centro de Madrid, sino un Halloween anticipado al más puro estilo hortera.

Este fin de semana he vuelto a vivir de nuevo ese momento. Un Madrid cada día más cosmopolita, con luces galácticas y árboles de lo más fashion, con un Mercado de San Miguel de lo más chic y una Plaza Mayor convertida en un pueblo austriaco y un carrusel que nada tienen que envidiar al del Hôtel de Ville parisino……ese Madrid….vuelve a invadirse de personajes un tanto ridículos con gorros en la cabeza. Este año lo más inn son el modelo del reno, mucho más sofisticado que el de Renée Zellweger en el diario de Bridget Jones, los de papá Noel con antenas inalámbricas, y el de coronita de ángel. Y otra vez, sin importar sexo ni edad, lugareños y turistas dejan el sentido del ridículo en casa, y se pasean por el centro luciendo la moda navideña.

Por supuesto cada cual es libre de disfrazarse de lo que quiera, y cuando quiera. Tampoco voy a defender que no se vendan dichos accesorios si con ellos se consiguen más rentas que no con las figuritas del pesebre, y si además, gracias a ello, los paseantes multiplican la diversión del momento (quizás ya por ello no tendría ni que escribir este post), pero no podía dejar de compartir mi asombro por la falta de vergüenza de los ciudadanos en tiempos de navideños.

Con crisis o sin crisis, con o sin olimpiadas, embruteciendo o no el paisaje….…Madrid en Navidad sale a la calle sin sentido del ridículo.

P.D.: La pista de hielo de Callao aún está muy lejos de la de Rockefeller Center. No seamos ambiciosos, y sepamos cada ciudad, a que nivel está.

3 comentarios sobre Madrid en Navidad….sin sentido del ridículo

  • Javier Sánchez

    Es genial que al menos una vez al año la gente pierda un poco la vergüenza y el sentido del ridículo y pase un poco de lo que los demás piensan. Demasiados días al año pasamos preocupándonos de lo que opina el resto de la gente de nosotros
    Yo me voy a poner un gorro en Navidad 🙂 y voy a montar una plataforma a favor del derecho a hacer el ridículo una vez al año 🙂

    Un beso Pita!
    Javier

  • Pita

    Pues entonces….yo quiero ver la foto de Javi con gorro!!! y no tengas duda de que la plataforma, que podrías empezar a comunicarla en facebook, va a tener…un montón de seguidores y afiliados!!! :-))….jajajaj
    un beso para ti, y muchas gracias!!!

  • Javier

    Que sepas que la foto solicitada ya está en Facebook dedicada especialmente a tí 😉

    Un beso!
    Javier

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