Todas fuimos novias de PATRICK DEMPSEY por dos horas

Ayer tuve la suerte, gracias a Bea_Queen, de asistir en el estreno de la nueva película de Patrick Dempsey: La Boda de Mi Novia.

A él le conoceréis por Anatomía de Grey o Encantada, o como yo, por las revistas del corazón y porque es Guapo en grado sumo.

La condición para estar en El Capitol era, además de disponer de una invitación, ser mujer e ir vestida de blanco. Sólo chicas disfrazadas de teóricas y “casual” novias.

Teniendo en cuenta que fue un miércoles de llovizna y pocos grados, los conjuntos ibicencos y las múltiples combinaciones horteras de las histéricas féminas constituían un espectáculo pintoresco en la Gran Vía. Si sumamos que regalaban velos de tul para rematar los modelos, podemos decir también que curioso y muy gracioso.

Las presentadoras del evento eran Miriam Díaz-Aroca, que no encontró vestido blanco que la favoreciera más poco, de mercadillo y agarrado a sus curvas, y una tal Tania, que desconozco de dónde ha salido. Ambas dos compitieron por transformar la Premier en una rifa de feria de tómbola: ensayamos silbidos y vítores para cuando llegaran las estrellas.
Desfilando por el photo call , pocos famosos de Cannes. Posaron las chicas de Fama, la nena de Médico de Familia, Arantxa de Benito cutre_disfrazada de Elliot Ness, y alguna más que no consigo situar.
Y llegaron el Sexy Gentleman y la dulce Michelle Monaghan, muy bien en su papel de protagonista secundaria del show. Reconozco que el look de traje blanco y camisa negra que lucía Dr. Macizo no acaba de encajar con mis gustos, prefiero pensar que eran condiciones del guión, porque si no hay que rebajarle puntos. Eso sí, derrochó simpatía, firmó, habló y accedió a fotos con los máximos fans que se agolpaban en las vallas. No sabía yo el furor de masas que despierta Dempsey.

Ya dentro, y en la tarima, dieron juego a las patéticas presentadoras, contando anécdotas y siguiendo las bromas. Una afortunada que cogió, o más bien robó de las manos de la de delante, el ramo que lanzó Michelle, pudo subir a besar a Dempsey, provocando el delirio del resto de la sala.

Y ya disfrutamos de la película. El argumento lo conocemos, lo hemos visto en alguna que otra comedia romántica. Soltero de oro, inmaduro y sin ganas de compromiso (Dempsey en el papel de Tom), tiene una amiga entrañable (Michelle en el papel de Hannah) con la que comparte complicidad y día a día, pero con la que descarta tener sexo y plantearse nada porque como él bien dice: “la quiere tener en su vida”. Por supuesto, ella si siente y “chispea”, pero conoce demasiado bien los puntos flacos de su amigo.

Lo siguiente es que ella decide irse de la ciudad una temporada, y en la lejanía, él se da cuenta de lo que la echa de menos, que no consigue con ninguna otra lo que tiene con ella, y se plantea que de verdad, la quiere para él. Al regreso de ella, Hannah anuncia que ha tenido un flechazo y va a casarse. Tom decide parar esa boda y conseguir que sea ella la mujer de su vida.

El final que cada uno que se lo imagine, o vaya a ver la película.

A pesar de lo tópico de la historia, hay que decir que la película consigue arrancar muchas risas, y hacer pasar un buen rato. Que él aporta mucha guapura, y ella mucha elegancia y delicadeza.

Personalmente disfruté mucho, y ni que decir que sonreí la hora y media. Eso sí, salí pensando que qué lástima que luego la realidad no sea, normalmente, tan bonita y tan romántica

No entraremos hoy en “el dilema” del guión: ¿Por qué nos damos cuenta de lo que queremos cuando realmente lo perdemos??, ¿Por qué valoramos las cosas cuando están en el abismo de desaparecer de nuestras vidas??, ¿Tal vez por miedos, tal vez por no querer renunciar a nada, tal vez por no enfrentarnos a un cambio?.

El caso es que, como en la película, en nuestra piel o en la de nuestros amigos vecinos hemos vivido alguna que otra historia parecida. Muchas veces, sin tan afectivo final, pero asumiendo en el proceso el mismo riesgo con el que juegan los protagonistas, el de quedarte sin la mujer u hombre de tu vida (y soy consciente de lo romántico y utópico del concepto) o, elegir al chico o la chica que no te hace de verdad brillar.

Volveremos al tema. Hasta entonces, vean la película, y repartan juego.

4 comentarios sobre Todas fuimos novias de PATRICK DEMPSEY por dos horas

  • beatriz

    Comparto absolutamente tu apreciación tanto sobre la película como sobre el “chow”, y aunque creo que te has quedado corta en los epítetos a la indumentaria que ¿lucía? Aroca. (Precisamente lo estuve comentando con mi compañera de butaca ya que, quizá con el objeto de desahogarnos de un mal día, nos había dado por el momento despelleje. Pero vamos, es que la chica nos lo puso a egg…)

    En fin, y por entrar ya en materia sesuda, en los últimos tiempos he tenido oportunidad de hacerme esa misma reflexión respecto a valorar lo que tenemos. Y qué nos hace desprendernos de algunas cosas que en primera instancia, parecen satisfactorias. (Personas, trabajos, cosas…)
    ¿Inconformismo?, ¿Insatisfacción?, ¿Inseguridad?, ¿Inmadurez?, ¿Idiotez?, ¿incapacidad para decir que no…?
    ¿cuantas I’s -u otras letras- se os ocurren…?

  • pita

    Por ejemplo, INCONGRUENCIA. Entre lo que crees que quieres y lo que realmente quieres.

  • Javier

    Bueno,
    Yo creo que es la esencia del ser humano que es inconformista y egoista por naturaleza. Siempre se quiere lo que no se tiene y pocas veces valoramos de forma objetiva lo que tenemos.

    También es verdad que otras veces el el cambio y el inconformismo lo que nos hace progresar e intentar conseguir cosas mejores para nosotros y para los que nos rodean.

    En definitiva, otra de las características habituales del ser humano. La incongruencia.

    Javier

  • elena

    Lamento un montón no tener un primer plano del “modelito”. Nos lo imaginaremos…

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